domingo, 6 de enero de 2019

Unidad III Riesgo y teoría de cartera

3.1 Objetivos

La bolsa es arriesgada porque hay un abanico de posibles resultados. La medida utilizada para medir dicho abanico es la desviación típica o varianza. El riesgo de una acción puede descomponerse en 2 partes. Existe un riesgo propio, que es específico para cada acción y un riesgo de mercado que depende de la variación del conjunto del mercado. Los inversionistas pueden eliminar el riesgo específico diversificando adecuadamente su cartera, pero no pueden eliminar el riesgo de mercado. Todo el riesgo de una cartera correctamente diversificada lo constituye el riesgo de mercado.

La contribución de una acción al riesgo de una cartera completamente diversificada depende de su sensibilidad a las variaciones del mercado. Esta sensibilidad es conocida, habitualmente como beta. Un título con una beta igual a 1 tiene igual riesgo que el mercado (una cartera diversificada sobre la base de tales títulos tiene la misma desviación típica que el índice de mercado). Un título con una beta de 0.5 tiene un riesgo de mercado por debajo de la media (una cartera bien diversificada formada con estos títulos tiende a oscilar la mitad de lo que lo hace el mercado y su desviación típica también es la mitad que la de mercado).

Riesgo- Posibilidad de pérdida financiera, o más formalmente, la variabilidad de rendimientos asociados con un activo dado.

Rendimiento- Ganancia o pérdida total de una inversión durante un periodo dado.

3.2 La teoría de carteras

La teoría de carteras es desarrollada principalmente por Harry Markowitz (Premio Nóbel Ciencias Económicas 1990). Markowitz mostró como es posible disminuir la desviación típica de la rentabilidad de las carteras eligiendo acciones con diferente comportamiento, continuando con los principios básicos de la formación de carteras, los cuales son el fundamento de la mayor parte de lo que se ha escrito acerca de la relación entre riesgo y rentabilidad.



El concepto de riesgo se puede desarrollar considerando primero un activo individual que se mantiene aparte. Para evaluar el riesgo podemos buscar comportamientos de rendimiento esperado, y podemos utilizar estadísticas para medirlo. Se pueden utilizar el análisis de sensibilidad y las distribuciones de probabilidades para evaluar el nivel general de riesgo de un activo dado.

El análisis de sensibilidad utiliza varias estimaciones de rendimiento posible para obtener una idea de variabilidad entre resultados. Un método común implica hacer estimaciones pesimistas (las peores), más probables (esperadas) y optimistas (las mejores) de los rendimientos asociados con un activo dado. En este caso, el riesgo del activo se puede medir por el rango de rendimientos. El rango se obtiene restando el resultado pesimista del optimista. Cuanto mayor es el rango, mayor es la variabilidad, o riesgo, que se dice que tiene el activo.

Las distribuciones de probabilidades proporcionan una idea más cuantitativa del riesgo de un activo. La probabilidad de un resultado dado es la posibilidad de que ocurra. Se esperaría que un resultado con una probabilidad de ocurrencia de 80% ocurra 8 de cada 10 veces. Un resultado con una probabilidad de 100% es seguro que ocurra. Los resultados con una probabilidad cero nunca ocurrirán.

Una distribución de probabilidades es un modelo que relaciona las probabilidades con los resultados asociados. El tipo más simple de distribución de probabilidades es la gráfica de barras, que muestra sólo un número limitado de coordenadas de probabilidad de resultados. En seguida se muestran las gráficas de barras para los activos A y B de Norman Company. Aunque ambos activos tienen el mismo rendimiento más probable, el rango de rendimiento es mucho mayor, o más disperso, para el activo B que para el activo A (16% en comparación con 4%).

3.3 Elementos de la cartera




3.4 Modelo de valuación de activos


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